El domingo decidí acercarme a Avilés para ver la exposición  de Francis Bacon “la cuestion del dibujo” que acoge el Centro Niemeyer del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

Se trata de una exposicion que recoge más de 70 dibujos a lápiz, pastel y collage pertenecientes a  Lovatelli Ravarino periodista y amigo intimo del pintor durante años, que los recibió como regalo de manos de Francis Bacon, fechados y firmados entre 1977 y 1992

Al mediodía  había un concierto,  en la misma sala, de musica barroca  y tuve que esperar hasta la tarde. Así que aproveche para hacer unas fotos y comer en Avilés.Al fin conseguí entrar y el impacto fué considerable hasta el punto que me sentí desvanecer. Todas esas violentas  caras se me venían encima. Pensé que, como algunas  de sus paredes no eran planas, debido a la estructura de la bóveda , contribuyeron a aumentar más ese efecto  aplastante. Intenté relajarme  un poco y para quitar dramatismo al momento me acorde del circo, de la mujer barbuda, del hombre elefante o de seres humanos deformes expuestos, dignos de lástima.

En en los dibujos de Francis Bacon es su sistema nervioso el que dicta su creación, su propia vida la que deja al descubierto mostrando una  generosidad y honestidad digna de respeto y admiración.

Una vida marcada por la violencia de una humanidad turbulentay ávida de devastación. Dos guerras y la guerra civil irlandesa  marcaron sus primeras impresiones en su infancia y adolescencia, en un niño hiipersensible y observador.

También su vida era angustisa por su problema de salud ya que padecía desde niño de un asma, que le hacía sentir morir asfisiado; el aire se quedaba atrapado en su interior y no era capaz de expulsarlo. En algunos de sus retratos, las expresiones de las carasy la textura de la piel tienen ese aspecto enfermizo y  agonizante. Mi impresión es que en sus retratos va acumulando capas y asfixiando progresivamante  a sus personajes, hasta lograr transmitir al máximo esa terrible sensación de ahogo y agonia, intentando convertir su asma y sus sensaciones en algo visible

Además su padre contribuyó también a angustiarle. Un hombre duro de educación militar que le sometía a  duros castigos, y al que Bacon le temía y amaba.  Al parecer, su padre  que se dedicaba a la cría de caballos, intentó inculcar en el hijo el amor por la caza ante la que él reaccionaba con ataques de asma. Más adelante se comprobó que era alérgico a los caballos y a los perros. También los mozos de cuadra  le sometían a todo tipo de humillaciones y no tuvieron ningún problema para montar a Bacon como si de una yegua se tratara. La verdad es que Francis Bacon arrastraba un gran sentimiento de culpabilidad por su homoxesualidad y miedo de que su padre se enterase. Al final su padre le echó de casa a los 16 años cuando le encontro probándose ropa interior de su madre. Además  con su primer amante, Peter Lacry, se generó una dinamica alimentada por generosas dosis diarias de alcohol y palizas para el pintor, encadenado y sometido a todo tipo de vejaciones. El artista enganchado a su pareja verdugo siguió profundizando en los placeres del sadomasoquismo.

Su forma de trabajar es directa; no solía  trabajar con dibujos o bocetos previos sino con lo que llamaba “meros esqueletos en su proceso de realización tan accidental”. Esto hace que sus retratos estén tan vivos que parecen corresponder a seres sorprendidos en su propia agonía y sufrimiento aunque era consciente de que jamás podría representar la degradacion terminal del Holocausto y la propia realidad. Salvo con  sus amantes,  Francis Bacon no usaba modelo, transfiguraba el testimonio de las fotografias para realizar sus cuadros. Se sintió atraido por las series de fotografias de hombres y mujeres de Eadweard Muybridge, deteminado a desesenmascarar la verdad de lo que Muybridge parecia demostrar.

Gran parte de los retratos los representa con un fondo monocromo a pastel o con papel “Collage”. Después iba dando forma a la cabeza superponiendo capas; rompiendo el dibujo, tachando, frotando, amasándolas de ta manera que parecen estar en movimiento. La apariencia de las caras destacan considerablemente sobre los fondos planos de colores llamativos y el dibujo básico y suelto del cuerpo. Llama la atención las expresiones en la boca que grita, aulla,teme, asusta y amenaza, recreándose  en la saliva y los dientes; también los ojos de mirada vacia, llaman poderosamente la atención.

Sus temas en esta colección de dibujos donados a Cristiano Lovatelli Ravarino son la imagen del  Retrato del Papa Inocencio X de Velazquez; los rostros contorsionados de sus amigos amantes que le servian de modelo como George Dyer, con el que vivió una relación sadomasoquista que termino en suicidio; autorretratos suyos con gafas, basados en la secuencia de las escalinatas de Odessa de “El Acorazado Potemkin”; la secuencia de la niñera que grita, con el rostro ensangretado y los lentes destrozados; en la crucifixión, el hecho desnudo de la carne y despellejada dejando ver las vísceras.

La visión que tenía de la vida, un accidente un espasmo de brutalidad y sufrimiento.

Declaraba Francis Bacon ” todos vivimos según las zonas ocultas de nuestro modo de ser. El instinto surge de todo ese mar inconsciente de nuestro interior”

http://niemeyercenter.org/agenda/2288/el-centro-niemeyer-pone-en-cuestin-el-arte-y-la-amistad-a-travs-de-la-obra-de-teatro-arte.html

 

Dibujo de Francis Bacon en la exposicion del Centro Niemeyer

 

Dibujo de Francis Bacon en el Centro Niemeyer en Aviles

 

Dibujos de Francis Bacon en el Centro Niemeyer en Avilés

 

Dibujo de Francis Bacon de la exposición del Centro Niemeyer en Avilés

Dibujo de Francis Bacon de la exposicion del Centro Niemeyer "la cuestion del dibujo" en Avilés

 

Dibujo de Francis Bacon en la exposición del Centro Niemeyer de Avilés "la cuestión del dibujo"

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*