Edvard Munch. Arquetipos es el título de la exposición que se puede ver en el museo Thyssen del seis de octubre al diecisete de enero sobre la obra del pintor noruego.

La primera impresión que me transmitió la exposición fue la tensión emocional, el desasosiego y la necesidad urgente de Munch de expresar las emociones y pasiones humanas de manera inquietante, teatral, potente. Se te “parte el alma” a medida que vas viendo la obra.

“Hay que pintar gente que respira, sienta, sufra o ame” y esos momentos intensos de sus vidas es lo que ves en todas sus pinturas. Para ello utiliza todos los recursos a su alcance centrándose en esa idea.

Algunas de sus pinturas parecen inacabadas, pero a mi entender, se trata de una técnica para expresar la esencia pura de la emoción, la intensidad máxima de ese sentimiento. Los demás aspectos formales no le interesan tanto. Una y otra vez, en esa incesante búsqueda, representa las mismas escenas de forma obsesiva, “no pinto lo que veo sino lo que vi”.

Las enfermedades psicológicas fueron una de las constantes en la vida y obra de Munch. Sus crisis nerviosas, la inestabilidad mental y la ansiedad impregnan su obra de ese tinte convulso y melodramático. “Las largas noches nocturnas con sus infinitos pensamientos siniestros hasta que al fin llega la mañana, pero después otra vez el largo día y otra vez la noche sin sueño”.

Y es muy significativo lo que él mismo decía sobre la enfermedad y la desgracia “supone un sano desahogo. Es una reacción saludable de la que se puede aprender y según lo cual se puede vivir”

Todo contribuye a conseguir representar en toda su pureza esas emociones. Por un lado, los elementos naturales, más que del paisaje, forman parte de la psicología de sus personajes. La exageración en las perspectivas, los contrastes de color, el uso del complementario y desde luego, de forma llamativa, la ausencia de rasgos concretos de sus personajes, todo ello consigue poderosamente impregnarte de esa tensión emocional.

Las salas están clasificadas por sus diferentes temas, melancolía, muerte, pánico, mujer melodrama, amor, nocturnos, vitalismo y desnudos, pero todas están impregnadas de una soledad inmensa. No te deja un respiro ni siquiera cuando trata del amor.

Su reflexión, “veo a todo el mundo bajo sus máscaras, caras sonrientes, sumisas, cadáveres blanquecinos…que se escapan incansablemente a lo largo de un camino tortuoso que lleva a la tumba“, te da una idea del  lado tragico y tremebundo en el que enfoca sus creaciones.

En realidad toca los temas existenciales que preocupan a la humanidad nacer, morir, el amor, el sentido de nuestra vida. Como él decía “en mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido. También he pretendido ayudar a los demás a entender su propia vida”.

Me hubiera gustado ver el grito en color y algunos cuadros conocidos que no están, pero es una exposición que merece la pena, es impactante y la primera de este pintor que se realiza en España.

En ukitu está presente esa emoción y fuerza expresiva en sus camisetas pintadas sus sedas y diseños. El sentir y la emoción forman parte de su adn.

 

 

Edvard Much, ukitu y su adn en el Thyssen. Impresiones sobre las pinturas de Edvard Munch

 

 

 

Edvard Much, ukitu y su adn en el Thyssen. Impresiones sobre las pinturas de Edvard Munch

 

 

Edvard Much, ukitu y su adn en el Thyssen. Impresiones sobre las pinturas de Edvard Munch

 

 

Edvard Munch, ukitu y su adn en el Thyssen. Exposición que nos ofrece el Museo Thyssen sobre la obra de Edvard Much

 

Edvard Munch, ukitu y su adn en el Thyssen. Exposición que nos ofrece el Museo Thyssen sobre la obra de Edvard Much

 

 

Edvard Much, ukitu y su adn en el Thyssen.

 

 

Exposición que nos ofrece el Museo Thyssen sobre la obra de Edvard Much

 

 

 

 

 

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